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Millones de dólares que el Estado adeuda a los sectores editorial y

gráfico serán pagados en bonos del Estado

Quito, 29 de mayo de 2020

“Esos bonos se negocian a pérdida en la bolsa de valores”, dijo el Presidente del Sector Gráfico de la CAPEIPI, Mauricio Miranda, durante una entrevista en el programa Voces en Acción de la radio de la Asamblea Nacional.

El Ministerio de Educación contrató la impresión de 15 millones de textos escolares para ser distribuidos en las instituciones educativas, para los regímenes  Costa,  Sierra  y  Amazonía; sin embargo, este material permanece en las bodegas de las imprentas que ganaron las subastas inversas, a través del portal de compras públicas.

La falta de decisión por parte del Ministerio respecto al uso de los libros no es el único problema, las industrias editorial y gráfica denunciaron que el pago de los $13 millones de dólares que el Estado adeuda será en bonos del Estado, dejando en la iliquidez total a las empresas.

Hay que resaltar que la situación de la industria ya es crítica, considerando la paralización de actividades por la emergencia sanitaria.

Adicionalmente, existe otro grupo de entre 10 y 13 millones de textos embodegados que corresponden al ciclo Costa, y que no han sido usados por el Ministerio de Educación, esto represente aproximadamente $9 millones de dólares, sin considerar cuadernos y demás insumos adquiridos por el Estado.

La cadena productiva de este sector y su eventual quiebra, depende de las decisiones de las autoridades. De ahí que, la CAPEIPI en coordinación con la Asociación Ecuatoriana de Editores de Libros de Textos, Asociación de Industriales Gráficos de Pichincha, Cámara Ecuatoriana  del Libro, Núcleo de Pichincha y la Asociación Ecuatoriana del Libro Infantil y Juvenil, piden la declaratoria de emergencia de este sector.

El titular del Sector Gráfico de la Cámara resaltó que la pandemia golpeó a todas las industrias y que, en el caso, del sector gráfico, se recuperará en 4 o 5 años. “La industria gráfica es transversal, en este momento es crítico, por la no apertura de clases, la falta de liquidez del Estado y la caída del consumo, queremos que el libro que sea considerado un bien dentro de la canasta básica, el libro alimenta el alma”, dijo.